Boaz Wachtel es conocido en Israel por ser el fundador de Ale Yarok (Hoja Verde, en español), un partido político que se presentó a elecciones para la Knesset, o Parlamento israelí, en varias ocasiones con una plataforma para legalizar el cannabis. Sin embargo, nunca obtuvo el número de votos mínimos y finalmente se “retiró” del partido en 2006. Ahora ha transformado su pasión por tecnologías verdes en un proyecto diferente.

Wachtel es el fundador de varias compañías de tecnología agrícola en el país. La más reciente, Roots Sustainable Agricultural Technologies, acaba de salir a la Bolsa de Valores de Australia, lo que le ha permitido recaudar la modesta suma de 5 millones de dólares.

Pero las ambiciones de Watchtel para Roots no son nada modestas, pues que cree que la compañía será algo revolucionario para hacer frente al problema del hambre en todo el mundo y al impacto que tienen las sequías en las migraciones humanas.

Según él, si su tecnología hubiera existido hace seis años, cuando el cambio climático se convirtió en factor detonante de la guerra civil en Siria, “no se hubiera desencadenado un desastre de semejante magnitud”.

¿Qué ideas sugiere Roots que sean tan novedosas que puedan detener revoluciones? Una tecnología aparentemente sencilla que calienta y enfría las raíces de las plantas, y otra que puede irrigar cultivos enteros aprovechando el rocío. El nombre científico de esta última es “riego por condensación” (IBC, en inglés) y consiste en que conductos con agua fría recorren los cultivos; el contraste entre la temperatura del agua y el aire exterior hace que se extraiga suficiente agua a través de la condensación para regar las plantas. Funciona incluso en desiertos o zonas donde hay poca lluvia pero mucha humedad, explicó Wachtel a ISRAEL21c.

Espinacas cultivadas con riego por condensación. Cortesía de Roots Sustainable Agricultural Technologies.

Wachtel tuvo la idea cuando vivió en Estados Unidos a finales de la década de los ochenta. Otro emprendedor estaba haciendo algo similar, pero con agua de mar. El problema es que ningún agricultor quiere tener conductos con agua de mar en los cultivos, dijo, pues estos se echarían a perder si se rompe la tubería. “Y si los cultivos no están cerca del mar puede ser costoso bombear el agua”, agregó.

El sistema IBC es independiente, o sea tiene sus propias tuberías de agua corriente enfriadas por electricidad. Watchtel espera que con tiempo el sistema funcione con energía solar. IBC fue reconocida como una de las “tecnologías del mes” por los Tech Briefs de la NASA, un boletín informativo.

Aunque la tecnología de IBC está todavía en fase de desarrollo, la otra iniciativa de Roots —la optimización de la temperatura de la raíz (RZTO, en inglés)— ya se está probando en 12 granjas israelíes y tres en España. RTZO ayuda que las plantas sobrevivan las inclemencias del tiempo al calentar las raíces en invierno y enfriándolas en verano.

El periódico británico The Guardian, en un artículo sobre nuevas tecnologías para combatir el hambre, hizo un análisis de Roots y de otras compañías en el mismo ramo.

El mantenimiento de las plantas a temperatura adecuada no es algo nuevo, pues ese es precisamente el objetivo de los invernaderos. Pero la mayoría de las tecnologías “se centran en la gestión del aire y la temperatura, lo cual no es eficiente, ya que hay un gran volumen de aire”, dijo Wachtel. Al centrarse solo en las raíces la empresa consume menos energía, lo que la permite ser más respetuosa con el medio ambiente. RTZO funciona insertando bobinas de intercambio de calor en la tierra.

Las pruebas realizadas por Roots hasta ahora han sido prometedoras. RTZO ha producido un aumento de entre el 20 y el 40% en el rendimiento de cosechas de fresa, pepino, tomate y albahaca, y hasta de un 60% en las de lechuga.

Wachtel no se ha alejado por completo de los principios de Ale Yarok, pues ambos productos de Roots se pueden usar para cultivar cannabis. Y las dos compañías que fundó en el pasado están ambas relacionadas con el campo del cannabis medicinal: MMJ Phytotech, con una capitalización de mercado de 56 millones de dólares, y Cresco Pharma, valorada en 37 millones de dólares.

Las dos últimas, al igual que Roots, cotizan en bolsa en Australia, donde existe un gran interés en las tecnologías agrícolas israelíes. Al igual que Israel, gran parte de Australia es árido.

Roots comenzó a operar en 2012 en la incubadora tecnológica Avital Pharma y recibió financiación para su puesta en marcha por parte de la Autoridad de Innovación de Israel. Con sede en Kfar Neter, un moshav cerca a la ciudad costera de Netanya, tiene una plantilla de siete personas y es gerenciada por Sharon Devir, que cuenta con amplia experiencia en ingeniería agrícola.

Boaz Wachtel, izq., y Sharon Devir. Cortesía.

Wachtel no es ni agricultor ni especialista tecnológico. Tiene una maestría en administración y mercadeo de la Universidad de Maryland.

“Soy apenas un tipo curioso que lee mucho”, dijo a ISRAEL21c. “Y tengo una pasión, resolver los problemas de escasez de agua”. A principios de la década de los noventa, Wachtel trabajó en proyectos hídricos como investigador invitado en Freedom House, una organización no gubernamental, en Washington, DC.

Roots planea vender las tecnologías RTZO e IBC juntas en un solo paquete. “Y tiene que ser asequible para los agricultores con bajos ingreso para que pueda proporcionarles acceso al agua”, dijo.

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