Los excrementos de pavo, pollo y de otras aves de corral pueden tener futuro como biocombustible, según un estudio realizado por investigadores israelíes.

Las heces tratadas de esas aves, convertidas en combustible sólido de biomasa, podrían reemplazar aproximadamente el 10% del carbón que se usa para la generación de electricidad, lo que reduciría los gases de efecto invernadero y ofrecería una fuente de energía alternativa, dijeron investigadores del Instituto Zuckerberg para la Investigación del Agua de la BGU de la Universidad Ben-Gurion del Negev.

Aunque la biomasa representa el 73% de la producción de energía renovable en el mundo, los cultivos destinados con tal fin son una pesada carga para los recursos disponibles de tierra, agua y fertilizantes.

De acuerdo con los investigadores, “la eliminación segura de los excrementos de aves de corral se ha convertido en un serio problema. Convertirlos en combustible sólido, una fuente de energía renovable que requiere menos recursos, es una alternativa sostenible que también ayuda a reducir la dependencia de los combustibles fósiles”.

En el estudio, publicado en línea en Applied Energy, una publicación científicalos científicos evaluaron dos biocombustibles (biochar e hidrochar), creados a base de excrementos de aves de corral para determinar cuál es el más eficiente como combustible sólido.

El biochar se produce calentando lentamente la biomasa a 450°C en un horno sin oxígeno. El hidrochar, por su parte, se crea al calentar la biomasa húmeda a una temperatura mucho más baja —de hasta 250°C— y sometida a presión usando un proceso llamado carbonización hidrotérmica (HTC). El proceso tiene la capacidad de imitar la formación de carbón natural en pocas horas.

“Descubrimos que las heces de aves procesadas convertidas en hidrochar produjeron un 24% más de generación neta de energía”, dijo la estudiante de doctorado Vivian Mau, que llevó a cabo la investigación en un laboratorio bajo la dirección del profesor Amit Gross, director del departamento de hidrología ambiental y microbiología del instituto.

“El hidrochar genera calor a altas temperaturas y se quema de manera similar al carbón, un factor importante para reemplazarlo como fuente de energía renovable”, agregó.

Profesor Amit Gross. Foto de Dani Machlis/BGU.

También por primera vez los investigadores demostraron que las temperaturas de producción más altas del proceso HTC daban como resultado una reducción importante de las emisiones de metano (CH4) y amoníaco (NH3), y un aumento de dióxido de carbono y monóxido de carbono.

“La investigación ayudó a estimar el hidrochar, considerado como una fuente potencial de energía, como un firme candidato para el desarrollo de un combustible renovable alternativo”, dijo Gross. “Nuestros resultados podrían ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con la generación de electricidad y los desechos agrícolas”.

Se deben realizar experimentos a gran escala con un reactor de HTC para confirmar los resultados de este estudio, agregó.

La investigación fue financiada por el Ministerio de Protección Ambiental de Israel y la Fundación Rosenzweig-Coopersmith. Mau también recibió apoyo financiero del Ministerio de Infraestructuras Nacionales, Energía y Recursos Hídricos, la Fundación Rieger y el Fondo Zuckerberg de Becas.