Un frenético grupo de unos 150 tiburones se ha reunido en la costa de Israel, al parecer atraído por el agua caliente que genera la central eléctrica de Hadera, al norte. Los tiburones trozo y los tiburones areneros, dos especies, aparecen regularmente durante esta época del año en la costa, pero la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel (INPA) dice que el número de este año es el más numeroso que han visto.

Algunos israelíes, ansiosos de tomarse un selfie con uno de estos escualos, se han embarcado en peligrosas expediciones a donde está la manada, lo que ha hecho que la INPA y a la Autoridad de Buceo de Israel emitan alertas para que se mantengan alejados de la zona.

La INPA dijo que aunque no se les han atribuido ataques a los tiburones trozo o a los areneros, las dos especies, que están en peligro de extinción, tienen un comportamiento impredecible y, por lo tanto, es imprudente acercárseles.

“Los encuentros con tiburones no se pueden controlar y pueden poner en riesgo tanto al buceador como al tiburón”, dijeron fuentes de la INPA al Algemeiner, un medio informativo israelí. “Esto significa que está prohibido hacerles daño, molestarlos, darles de comer o hacerles cualquier otra cosa, bajo riesgo de ser procesados judicialmente”.

También se han hecho presentes en las playas en grandes números los entusiastas de los drones, que están equipados con cámaras para filmar desde el aire este extraordinario acontecimiento.

Los ecologistas marinos están intentando averiguar por qué tantos tiburones han llegado a la costa, a pesar de todo. Su población ha mermado en el Mediterráneo, pero cada invierno llegan grupos más numerosos. Algunos científicos creen que las aguas calientes les proporcionan más presas o que se trata de un buen lugar para el apareamiento.

“Sabemos que les gusta estar en aguas calientes, pero no sabemos exactamente la razón”, dijo a la agencia noticiosas AFP la ecologista marina de la Autoridad de Naturaleza y Parques Ruth Yahel. “Se puede ver que se sienten atraídos por el agua caliente, y entran en la corriente y ejecutan una danza circular por la cual se dejan llevar una y otra vez.

“Tenemos la impresión de que cada vez vienen más “.