Los románticos creen que los ojos revelan el alma de una persona. Al parecer, uno también puede ver si ella va a sufrir en el futuro la enfermedad de Alzheimer.

Los mismos biomarcadores que se acumulan en el cerebro —proteínas conocidas como beta-amiloides que forman una “placa” pegajosa y que son señales de la enfermedad— aparecen en la retina unos 15 años antes de cualquier síntoma de ésta.

El diagnóstico de Alzheimer actualmente es un proceso costoso, invasivo y no siempre de fácil disponibilidad para el cual se usan principalmente tomografías por emisión de positrones, o PET, para la toma de imágenes del cerebro y punción lumbar.

Pero, ¿y si todo lo que un médico tiene que hacer es conectar un escáner portátil y ponerlo frente a los ojos del paciente? Eso ahorraría dinero, reduciría la incomodidad de la persona y haría que las pruebas de detección temprana fueran mucho más comunes.

Eso es lo que motiva a Eliav Shaked, fundador y director ejecutivo de RetiSpec, una nueva empresa israelí cuyo objetivo es desarrollar y comenzar a probar un escáner ocular para el Alzheimer en los próximos 12 meses.

La idea es que el escáner identifique la firma espectral de los cambios neuropatológicos que indican la existencia de la enfermedad en cuestión de segundos, dijo Shaked.

Cambios en la dieta y estilo de vida

La oportunidad de tratar la enfermedad es clara: el costo estimado para el sistema de salud y los pacientes para tratarla en Norteamérica en 2016 fue de 247.000 millones de dólares (el total en todo el mundo es de más de 800.000 millones de dólares). Se calcula que para 2030 el número de pacientes a nivel mundial se duplique, hasta llegar a 75 millones, y vuelva a duplicarse una vez más en 2050, cuando podría haber 130 millones.

No hay cura para el Alzheimer, pero la detección temprana permitiría que los pacientes experimenten con cambios en la dieta y estilo de vida que puedan disminuir el avance o comienzo de ésta. Y, por otro lado, pueden prepararse financiera y emocionalmente.

“No tiene precio el saber que usted podría pasar más momentos de lucidez con sus seres queridos, aunque fuera un año más”, dijo Shaked. “El problema es que en la actualidad ya es muy tarde cuando se diagnostica. Para entonces el enfermo no entiende por qué está en el consultorio del médico o con quien está hablando. Es desastroso”.

Hay otra ventaja para las pruebas tempranas: la enfermedad podría ser curable en el futuro. La industria farmacéutica está planeando lanzar nuevos fármacos, dijo Shaked, y un tratamiento preventivo eficaz podría llegar al mercado en 2025.

“La mayor necesidad de las compañías farmacéuticas es identificar a las personas que necesitan esos medicamentos antes de que comiencen a mostrar síntomas”, explicó Shaked. “Pero examinar una población antes de que los muestren es demasiado costoso. Ningún médico sometería a una persona sana de 50 años a un escáner de PET ni le clavaría una aguja en la columna vertebral sólo porque hay antecedentes de Alzheimer en la familia. Podemos agilizar el proceso e identificar a las personas que están realmente en riesgo de desarrollarla”.

Shaked en el Partners Connected Health Symposium de 2016 en Boston. Foto de Christopher Huang.

De regreso a Israel

RetiSpec inició operaciones en Israel, pero a principios de este año se trasladó temporalmente a Boston para integrarse al acelerador de compañías emergentes MassChallenge. La compañía también colabora con el Instituto del Cerebro de Ontario, que en julio invirtió 50.000 dólares en ella. Espera regresar a Israel el próximo año.

RetiSpec no es la única que se ha embarcado en la idea de analizar los ojos de los pacientes para diagnosticar la enfermedad. La conexión entre la retina y el cerebro fue descubierta hace más de una década y ya hay otras compañías que estudian los movimientos cognitivos y musculares del ojo o aplican tecnología oftalmológica convencional.

Por ejemplo, NeuroVision Imaging, de California, le pide a los pacientes que ingieran curcumina, un componente de la cúrcuma, que puede penetrar la barrera hematoencefálica. Allí se une al beta-amiloide, el biomarcador para el Alzheimer. Un médico puede usar un escáner de imágenes fluorescente para ver si la cúrcuma ha completado el “viaje” a la retina.

Shaked, ingeniero biomédico, no está preocupado. “La competencia es muy benéfica”, dijo. “Abre nuevos mercados y cambia el modo de considerar la detección temprana de la enfermedad”.

Shaked, agregó, se siente “profundamente motivado” para ayudar a encontrar una cura para la enfermedad y compara el proceso con lo que se sabe ahora sobre la prevención de enfermedades del corazón.

Así como ahora podemos pedir un análisis para ver si tenemos el colesterol alto, Shaked espera que suceda lo mismo en el futuro con el Alzheimer. “La detección temprana es lo que impulsará la prevención”.

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