Es fácil ver por qué el profesor Shai Efrati se vio inundado de consultas desde la publicación de su estudio que muestra que la terapia de oxígeno hiperbárico (TOHB) puede revertir el envejecimiento en un nivel celular.

¿Es realmente esta la fuente de la juventud? ISRAEL21c se comunicó por Zoom con el médico de Israel para tener más información sobre los amplios beneficios de la TOHB.

En la charla, el especialista dijo que con esa terapia los pacientes respiran oxígeno a alta presión en diversas concentraciones a través de una máscara o una capucha mientras están sentados dentro de una cámara de presión que estimula la curación.

El doctor Shai Efrati, experto en medicina hiperbárica. Foto cortesía de Aviv Clinics

La TOHB se ha usado durante mucho tiempo para tratar dolencias como la enfermedad por descompresión de los buceadores y las heridas cutáneas producidas por la diabetes (también infecciones óseas e intoxicación por monóxido de carbono).

El equipo de Efrati en el Centro Sagol de Medicina e Investigación Hiperbárica del Centro Médico Shamir, una de las clínicas de medicina hiperbárica más grandes del mundo- descubrió que la TOHB puede mejorar la función cerebral en algunos accidentes cerebrovasculares, fibromialgia y Alzheimer.

“Una lesión es una lesión, no importa dónde esté ubicada o qué la haya causado”, afirmó Efrati, también profesor en las escuelas de medicina y neurociencia de la Universidad de Tel Aviv.
Este principio innovador guía todos los estudios dirigidos por Efrati y el director de investigación médica del centro, el doctor Amir Hadanny.

“Si podemos ver una herida, podemos tratarla. Una herida en un pierna se puede ver de forma clara mientras que en el cerebro se necesitan métodos de imágenes avanzados de alta tecnología para localizarla. No importa si la causa de la lesión cerebral fue un derrame, un traumatismo o la oclusión de pequeños vasos sanguíneos, algo que ocurre en el envejecimiento normal. En cualquier caso, hay tejido lesionado”, indicó el especialista.

Cómo retroceder el reloj

En 2011, un grupo de investigadores de los institutos Technion de Tecnología, Weizmann de la Ciencia y Naval Médico de Israel descubrieron que el tratamiento de los buzos con la TOHB generó un alargamiento beneficioso de los telómeros (las “tapas” protectoras en cada cromosoma).

En su reciente estudio, Efrati y Hadanny excavaron hasta el nivel celular para ver el efecto de la TOHB en los telómeros acortados por la edad y en la acumulación de células dañadas que funcionan mal, otro fenómeno del envejecimiento.

Los especialistas expusieron a 35 adultos sanos de 64 años o más a una serie de 60 sesiones hiperbáricas de dos horas, cinco días a la semana durante un período de tres meses. Los resultados mostraron que los telómeros se alargaron hasta un 38 por ciento y las células dañadas se redujeron hasta un 37 por ciento.

Estos efectos de reversión de la edad son significativos pero no permanentes. Después de la TOHB, el cuerpo continúa con el proceso de envejecimiento normal.

“El tratamiento hace retroceder el tiempo, pero luego el reloj comienza a marcar de nuevo”, explica Efrati.

El doctor Efrati manifestó que los telómeros se volverán a acortar pero que la tasa de disminución depende del ADN de cada paciente y de factores como el tipo de vida, la dieta, la salud y el estrés de cada uno.

La TOHB no es una terapia “antienvejecimiento” sino que puede mejorar la función del tejido cerebral y los vasos sanguíneos dañados debido al envejecimiento normal.

“Nuestro tratamiento solo activa las capacidades regenerativas que nuestro cuerpo ya tiene. El problema principal es que estamos considerando el envejecimiento como una enfermedad, del tipo que si tengo una disminución en mi calidad de vida debido al envejecimiento, estoy enfermo. Una vez que esto se define de esa manera, tenemos una razón legítima para revertirlo”, razonó Efrati.

De la parálisis cerebral al autismo

“La investigación del doctor Efrati es muy emocionante porque muy pocas veces se ve un resultado tan positivo”, dijo su colega el doctor Ram Sack, director de la Unidad Médica Hiperbárica en el Centro Médico Rambam de Haifa.

La instalación en ese hospital es uno de los tres centros hiperbáricos de Israel. El primero se creó en el hospital Yoseftal de Eilat, algo que tiene sentido porque la ciudad del sur de Israel es un lugar popular para bucear.

“En lo referido a la TOBH, Israel es un faro”, afirmó Sack, y reiteró el crédito a Efrati y sus investigadores.

El doctor Ram Sack, director de la Unidad Médica Hiperbárica del Centro Médico Rambam de Haifa. Foto: Netanel Ayzik

Desde 1986, el Ministerio de Salud ya reconoció 15 indicaciones médicas para la TOHB y en 1994 esta fue incluida en la canasta de servicios de salud cubiertos.

“La medicina hiperbárica está en constante desarrollo y la investigación revela nuevas indicaciones para el tratamiento de la parálisis cerebral y el autismo así como aplicaciones en el campo de la medicina deportiva”, indicó Sack, cirujano ortopédico cuyo interés en el oxígeno hiperbárico proviene del trabajo con pacientes diabéticos y su experiencia en el buceo.

Sack comenzó tres estudios junto a los médicos del Rambam para ver cómo la TOHB puede ser efectiva en el tratamiento del síndrome de dolor regional complejo (CRPS), la infertilidad y las secuelas del accidente cerebrovascular.

La Unidad Médica Hiperbárica del Rambam trata un espectro de enfermedades y males, principalmente heridas difíciles de curar y síndrome de posradiación.

Para afecciones no incluidas en la canasta de salud, como el deterioro cognitivo y la pérdida de memoria, los pacientes pagan ellos mismos el tratamiento.

Para Efrati, el envejecimiento aún no está definido como una enfermedad por las aseguradoras médicas pero anticipó que con el tiempo esto cambiará.

TOBH en EEUU y EAU

Más allá de la enorme inversión de costo y tiempo, la demanda de tratamientos privados entre la población que envejece es alta.

Así, Efrati cofundó Aviv Scientific, una compañía que ya abrió una clínica en Florida, EEUU) y pronto abrirá otra en Dubái.

“De acuerdo con nuestra investigación, muchas personas en todo el mundo están interesadas en abrir centros afiliados con personal médico capacitado por nosotros”, explicó Efrati.

Las clínicas modernas de TOHB usan cámaras multiplaza y no las cápsulas claustrofóbicas de antes. No, hoy los pacientes se sientan en cómodas sillas unidas al aparato y siempre hay un médico dentro de la cámara presurizada con ellos.

Cámara de oxígeno hiperbárico, vía Shutterstock.com.

Las cámaras multiplaza no se inventaron en Israel pero las instaladas en las clínicas Aviv fueron diseñadas por Studio Gad de Tel Aviv para evocar la atmósfera de una cabina de primera clase en un avión.

Al margen del diseño, Efrati advirtió que las personas solo deben recibir tratamiento en un centro médico con un especialista hiperbárico certificado capacitado. “Nadie debería meterse en una cámara o una cápsula porque son peligrosas y nada efectivas”, enfatizó.

Otra razón para evitar las instalaciones no aprobadas es evitar el riesgo de toxicidad por oxígeno. Ilia Stambler, directora científica de Vetek (Antigüedad) – al Movimiento por la Longevidad y la Calidad de Vida, destacó que la dosis adecuada es vital para prevenir el envenenamiento por oxígeno y garantizar la eficacia y la seguridad.

“Con la dosis correcta se puede conseguir grandes efectos pero esta no es la misma para todos. Los ancianos pueden experimentar más efectos adversos del daño oxidativo”, explicó Stambler.

A su vez, Efrati aseguró que en las últimas dos décadas se ha optimizado un protocolo de presión, duración, pausas de aire, etc., que inducen el proceso regenerativo sin exposición a la toxicidad del oxígeno.

Por su parte, Sack añadió: “Ni siquiera nos acercamos a los límites aceptados. Después de 45 minutos de oxígeno, paramos durante cinco minutos y luego continuamos otros 45 minutos para que no haya peligro de intoxicación por oxígeno“.

No es apto para todos

Efrati manifestó que cada candidato recibe una evaluación completa para ver si es apto para el tratamiento y que de acuerdo con la evaluación previa y posterior al tratamiento, la terapia puede optimizarse con adiciones según las características del paciente.

“Si te sientas en la cámara e inhalas oxígeno a alta presión durante dos horas, solo puede resultar algo bueno porque el oxígeno se disuelve en el plasma sanguíneo y aumenta el nivel de oxigenación unas 20 veces. Va a todas partes del cuerpo y así todo el cuerpo se beneficia”, detalló el especialista.

Sin embargo, el tratamiento puede descartarse para cualquier persona que sufra epilepsia, afecciones del oído interno o pulmones, e hiperglucemia. “Si hay tejido necrótico, totalmente muerto, no podemos ayudar al paciente. Sí podemos hacerlo si el tejido cerebral o corporal está lesionado o funciona mal. Si alguien fue diagnosticado con Alzheimer u otra demencia, por lo general es demasiado tarde para rejuvenecer el tejido”, remarcó Efrati.

Los efectos secundarios son poco comunes y leves y pueden incluir mareos y estallidos en los oídos.

Sack dijo que la principal desventaja es que el tratamiento lleva mucho tiempo. “Soy muy honesto con mis pacientes. Se necesita al menos 20 sesiones y nosotros recomendamos un mínimo de 40, de dos horas al día, cinco días a la semana. Si no, las mejoras no se verán rápidamente”, dijo.

Cuando se trata de heridas en el cerebro, se necesitan alrededor de 60 sesiones.

Estudios futuros

El equipo de Efrati acaba de terminar un estudio de veteranos israelíes con trastorno de estrés postraumático (PTSD), que demuestra que el estrés severo puede inducir heridas biológicas en el cerebro que son posibles de tratar.

En los próximos estudios, los especialistas investigarán  examinaremos los efectos regenerativos de la TOHB en el corazón y otros órganos.

A su vez, Efrati con sus socios de investigación multidisciplinarios también continuarán con los estudios sobre envejecimiento.

“Hay que monitorear el envejecimiento como una enfermedad y hoy estamos generando el protocolo para hacerlo. En unos años mediremos los telómeros, al igual que medimos otros parámetros en los análisis de sangre estándar, para poder monitorear el envejecimiento de forma biológica”, predijo Efrati. Y añadió: “Nuestra innovación fue que por primera vez en humanos pudimos demostrar que no estábamos desacelerando el envejecimiento sino que lo estábamos revirtiendo. Así, espero que los científicos jóvenes se esfuercen ahora en intentar mejorar lo logrado”.