CorNeat, una compañía emergente de dispositivos médicos oftalmológicos, ha desarrollado un revolucionario implante de córnea artificial que da esperanza para millones de personas con ceguera o discapacidad visual que padecen enfermedades en esta membrana.

La solución de la firma, basada en nanotecnología, es una córnea sintética que usa avanzada tecnología celular para integrar óptica artificial en el tejido ocular.

Después de exitosas pruebas iniciales en animales, CorNeat, con sede en Ra’anana, planea pasar a la siguiente fase: implantes a humanos en Israel a mediados del próximo año. Quiere, también, comenzar un ensayo clínico más completo con entre 20 y 60 pacientes en Estados Unidos.

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades que afectan la córnea representan la segunda causa de ceguera en todo el mundo, después de las cataratas. Se estima que hay entre 20 y 30 millones de personas afectadas por problemas de córnea en todo el mundo. Unos dos millones de casos nuevos se detectan cada año.

Apenas unos 200.000 trasplantes se realizan al año en todo el mundo, según el director ejecutivo y vicepresidente de investigación y desarrollo de la compañía, Almog Aley-Raz.

“Hay una necesidad urgente para encontrar una solución eficiente, duradera y asequible a la patología corneal, las lesiones y la ceguera, lo que aliviaría el sufrimiento y la discapacidad de millones de personas”, agregó.

El implante de CorNeat, que se conoce como CorNeat KPro, se presentó en el XXXV Congreso de la Sociedad Europea de Cirugía Refractaria y de Cataratas, que tuvo lugar en Lisboa hace unas semanas, y fue aprobado recientemente por la Oficina Europea de Patentes.

El implante es pequeño y la cirugía demora aproximadamente media hora. Cortesía.

CorNeat KPro usa tecnología celular avanzada para integrar óptica artificial en el tejido ocular del paciente. El implante se realiza con técnicas de ingeniería química a nanoescala que estimulan el crecimiento celular.

“A diferencia de los dispositivos anteriores, que intentan integrar la óptica en la córnea original, el implante aprovecha un espacio virtual bajo la membrana conjuntiva, rica en fibroblastos, que cura rápidamente y proporciona una sólida integración a largo plazo”, explicó Aley-Raz.

La cirugía en sí dura sólo 30 minutos, y la compañía cree que puede ofrecer una solución eficaz y escalable para millones de personas con deficiencias visuales relacionadas con la córnea.

“Los revolucionarios resultados obtenidos en nuestra prueba de concepto, respaldada por evidencia histopatológica concluyente, son bastante alentadores”, según el doctor Gilad Litvin, fundador de CorNeat Vision, director médico e invento del implante.

“Nuestra nuevo implante garantiza la retención a largo plazo, una integración robusta en el ojo y requiere una cirugía mucho más corta y sencilla que la queratoplastia [el trasplante de córnea]”, agregó

Aley-Raz, de 47 años, ex director ejecutivo de Persay —que fue comprada por Nuance Communications en 2010—, es especialista en autenticación biométrica por voz. Fundó CorNeat con financiación privada hace dos años, después de conocer a Litvin durante un viaje en bicicleta. “Para mí fue sorprendente que un problema tan grande no estaba recibiendo la atención necesaria”, dijo a ISRAEL21c.

“El dispositivo es muy prometedor. Es muy pequeño, pero para su desarrollo ha integrado diferentes especialidades: química, biología y física. Estamos recibiendo opiniones muy positivas”, agregó.

Los miembros del consejo asesor incluyen a los profesores Ehud Assia, jefe del departamento de oftalmología del Hospital Meir, en Israel; David Rootman, cirujano especialista en córnea de la Universidad de Toronto, Canadá; y Eric Gabison, cirujano jefe del centro de investigación de la Fundación Oftalmológica Rothschild del Hospital Bichat, en París.