“Una mañana salí del trabajo a las 5 y mi auto no arrancaba. Nadie se detuvo para ayudarme con los cables. Era invierno y hacía mucho frío. Si bien tenía cables en mi auto, necesitaba otro coche para cargar la batería. Así fue como esperé una hora y media a que alguien se detuviera y me ayudara”, recordó Israel Almasi, director ejecutivo de la red buscapersonas Yedidim.

Eso fue en 2012. Unos años antes, existía en Israel una red de voluntarios basada en la búsqueda de personas para tales emergencias pero esta ya no se encontraba activa.

La experiencia de Almasi llevó al resurgimiento de la organización porque el hombre decidió que no podría haber otro caso en el país como el que le ocurrió a él.

Con Almasi como titular, Yedidim ya reclutó a unos 36.000 voluntarios en todo el país que están listos para ayudar en cualquier emergencia no médica.

Un voluntario de Yedidim ayuda con un automóvil averiado. Foto cortesía de Yedidim

“Los cables de los automóviles son la emergencia más común. Hablamos de un 60 por ciento de casos de este tipo, un 20 por ciento de llantas pinchadas y el resto son autos bloqueados o inconvenientes con el aceite, el agua o gasolina”, señaló Almasi.

Además, el hombre afirmó algo dramático: “Sacamos de cinco a ocho niños promedio por día de autos cerrados con llave. En los últimos tres años, rescatamos a más de 5.000 pequeños”.

La organización Yedidim recibió el Premio del Presidente de manos del ex jefe de Estado Reuven Rivlin. Foto cortesía de Yedidim

En 2020, Almasi encendió una antorcha en la ceremonia del Día de la Independencia de Israel en nombre de los voluntarios, y este año Yedidim recibió el Premio del Presidente al Voluntariado.

“Fue una llamada telefónica muy emotiva. Estaba bañando de mis hijos y de golpe, obtener este reconocimiento, el Premio del Presidente, comenzó a significar mucho para mí y para todos los voluntarios porque es una buena manera de reconocer nuestro trabajo”, indicó.

En otro reconocimiento a esa tarea, el servicio para compartir e-scooter Bird anunció que ofrecerá viajes gratuitos a los voluntarios de Yedidim.

El director ejecutivo de Yedidim, Israel Almasi. Foto cortesía de Yedidim

De entrega de comida a la apertura de puertas

“Tenemos voluntarios en todo el país que saben cómo responder y también son muy flexibles con respecto a proyectos repentinos, como la crisis del COVID-19. En 2020, tuvimos más de 400.000 casos relacionados con la pandemia, como el traslado de decenas de miles de canastas de alimentos, medicinas y juegos. Le dimos al pueblo israelí una rutina en medio de la emergencia”, afirmó Almasi.

Cuando en mayo misiles de Gaza cayeron sobre Israel, Yedidim ayudó a la gente a operar las ventanas y puertas de sus habitaciones seguras -enormes y pesados ​​herrajes de metal que se vuelven difíciles de mover cuando no están en uso-, y a desplegar unos 6.000 cuartos de seguridad.

A menudo, los voluntarios de la organización también fueron llamados para abrir las puertas de entrada que se cerraban con llave cuando la gente corría en busca de refugio.

Durante la crisis de COVID, los voluntarios entregaron alimentos, medicamentos y juguetes. Foto cortesía de Yedidim

Perros y acondicionadores de aire

Almasi relata algunas llamadas inusuales.

“Una vez, a las 2 am nos llamó una familia que llegó a su casa y se encontró con un enorme perro sentado frente a su puerta que no quería moverse. Tenían miedo de acercarse a él con sus hijitos. En ese momento, dos hombres que también se ofrecieron como voluntarios para la unidad canina de la policía estaban en el área, fueron, sacaron al perro en un momento y dejaron entrar a la familia”, relató Almasi..

Otra situación se destaca por la generosidad y modestia del voluntario. “Hace unos dos años, en verano, recibimos una llamada de un anciano que dijo tener mucho calor y que el aire acondicionado no le funcionaba. Hoy  recibimos muchos llamados de este tipo de personas mayores, que nos piden que configuremos sus controles remotos de TV o aire acondicionado, por lo que es algo bastante simple. En ese espisodio, un voluntario salió de su casa, llegó al lugar y, al cabo de un rato, informó que todo estaba arreglado”.

Una voluntaria de Yedidim con otra llamada feliz. Foto cortesía de Yedidim

 

“Creo que esta educación sobre la sensibilidad hacia los demás nos convierte en personas completamente diferentes y hace que el lugar en el que vivimos sea mucho mejor. Esta educación que se transmite y sigue es nuestra victoria”, dijo Almasi.

Jóvenes en riesgo y personas con discapacidad

Los voluntarios, señaló Almasi, provienen de todos los sectores de la sociedad israelí. “Si tuviera que resumirlo en una frase, Yedidim crea conexiones entre las necesidades y la capacidad de toda nuestra gente: religiosos, seculares, judíos, árabes. La unidad, el amor y el apoyo mutuo son nuestro principal motivo”, añadió.

Para el jefe de la ONG, los jóvenes en riesgo y las personas con discapacidades físicas están integrados en el centro de llamadas y la red de voluntarios de Yedidim. “No solo ayudamos a las personas cuando se les pincha una rueda sino también si tienen un ‘pinchazo’ en la vida. Buscamos darles sentido, y para mí eso significa mucho”, manifestó.

Para ofrecerse como voluntarios, las personas envían sus datos en línea a su sucursal local de Yedidim, donde aprenden a usar la aplicación basada en la ubicación de la organización.

“La aplicación envía un mensaje push sobre eventos cercanos. Luego, decide si desea participar en la llamada. Si no, está perfectamente bien. Los voluntarios no le deben a nadie una explicación”, indicó Almasi.

De cara al futuro, Almasi tiene grandes planes para Yedidim. “Digo esto con modestia, pero creo que desciframos el método de voluntariado para 2021 porque a la gente no le gusta comprometerse con las cosas. En cambio, este es el tipo de discurso que conduce al mejor tipo de voluntariado, porque el mejor voluntariado se lleva a cabo cuando no se fuerzan las cosas. No importa qué grandes seamos hoy, solo estamos al principio del principio. Mi objetivo es tener medio millón de voluntarios, un voluntario en cada edificio. Allí es hacia donde nos dirigimos”, concluyó.

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