Un paseo por la zona de Neve Sha’anan nos traslada a un mundo diferente. O mejor dicho, a varios mundos distintos. El barrio en el que conviven comunidades de inmigrantes ofrece un apasionante abanico de culturas, lenguas y lo, más importante, de gastronomía.

Delicias chinas, filipinas e incluso sudanesas esperan ser descubiertas junto a sus cocineros en la “Tierra de Leche y la Miel”.

Ubicado a pocos minutos del centro de Tel Aviv, el barrio Neve Sha´anan ha tenido días de esplendor. Construido en los años 20, con el correr del tiempo se convirtió en sinónimo de pobreza y crimen. Sin embargo, en la actualidad se ha empezado a recuperar.

Este barrio cosmopolita -hogar de refugiados, inmigrantes y trabajadores extranjeros- bien merece una visita.

Es sabido que una gran comida comienza con los mejores ingredientes y la tienda de comida Dragon, en el corazón del Neve Sha’anan, es un sueño para los amantes de la gastronomía. Desde diferentes variedades de fideos, hasta especias inimaginables y mariscos, el lugar está repleto de opciones para cumplir los deseos de los comensales.

¿Qué es lo que más se vende?

“Arroz”, responde el director de marketing Erez Gavish a ISRAEL21c. Y añade: “Lo que le resulta más raro a la gente son las grandes cantidades de arroz que tenemos”. Es cierto: la entrada de la tienda está adornada por enormes sacos de arroz. “Una familia israelí consumiría una bolsa de esas en un año. Aquí dura una semana o dos”, explica.

Fideos en venta en la tienda de comida Dragon en Tel Aviv. Foto: Naama Barak

Gavish confirma que hay un crecimiento significativo generado por la curiosidad que genera el barrio. “Hay restaurantes muy especiales. Las personas vienen mucho por su gastronomía”, explica. Según él, “se han abierto más restaurants auténticos” en la zona y “hay más turistas israelíes que extranjeros.”

“Los clientes -cuenta Danny de Four Days- son normalmente extranjeros: chinos, filipinos y tailandeses. También vienen israelíes a los que les gusta la comida asiática”

Uno de los restaurantes más particulares es el chino Four Days en la peatonal principal, que también se llama Neve Sha’anan.

A diferencia de la mayoría de los restaurantes chinos en Israel, que satisfacen a un público local con platos adaptados, el Four Days ofrece verdadera gastronomía china. Los platos más populares de la carta son los dim sum y los mariscos.

Menú del restaurant chino Four Days en Tel Aviv. Foto: Naama Barak

“Los clientes -cuenta Danny de Four Days- son normalmente extranjeros: chinos, filipinos y tailandeses. También vienen israelíes a los que les gusta la comida asiática”.

Otra joya del lugar es el restaurante Sahavrin ubicado un poco más abajo en la misma calle. Los dueños son el matrimonio compuesto por Yaakov y Yasmin. El pequeño local sirve enormes platos de guisos tradicionales de Sudán. Estos incluyen lentejas, arvejas, habas, bamia y también pollo y pescado.

“Hay diferentes niveles de picante”, dice Yaakov y resalta que hay platos para satisfacer todos los gustos. Aquellos que prefieren beber cerveza tendrán que pedirla sin alcohol ya que en Sahavrin se basa en las leyes musulmanas en lo que se refiere a las ingestas.

Yaakov lleva 11 años en Israel -y en la zona- y todo ese tiempo se ha dedicado a la gastronomía. ¿Está a gusto en el barrio? “Gracias a Dios, soy feliz”, afirma.

Yaakov y Yasmin en la cocina del restaurante Sahavrin. Foto: Naama Barak.

Por otra parte, el cocinero explica que a su restaurante “viene a comer todo el mundo”. Entre ellos, eritreos, israelíes, filipinos y sudaneses”. Y resalta que el público local se acerca para descubrir la comida sudanesa.

Muchos de los platos ofrecidos son totalmente desconocidos en el país. Pero las explicaciones de Yaakov y la amabilidad de Yasmin ofrecen una manera fascinante de descubrir esta cocina.

A pocos pasos nos encontramos con la estación central de autobuses de Tel Aviv, un paraíso gastronómico en sí mismo. La terminal marca uno de los límites de Neve Sha’anan y es una mezcla perfecta de diferentes cocinas.

Una de las tiendas allí es Makati Cabalen, que ofrece productos para la comunidad filipina a pesar de que su dueño Michael comenta que cuenta también con clientes israelíes.

La tienda, que abrió hace 13 años, ofrece una serie de productos inimaginables en otras tiendas israelíes: jalea de tocino, gel de coco, pasta de gambas y todo tipo de caramelos y bocadillos importados. Con cerca de 25.000 filipinos que trabajan en Israel, estos productos tienen mucho éxito ya que esta comunidad se siente como en casa.

Productos de la gastronomía filipina en una tienda de comestibles en la estación central de autobuses de Tel Aviv. Foto: Naama Barak

Algunos de los dueños de tiendas y restaurantes, en especial de Eritrea y Sudán, rechazaron ser entrevistados por ISRAEL21c. Su negativa puede deberse al miedo a ser interpelados por la Policía.

De acuerdo con la Autoridad de Población e Inmigración de Israel, el país se ha convertido en el hogar de cerca de 90.000 trabajadores extranjeros legales. Además de ellos, hay alrededor de 35.000 personas que entraron a Israel de manera ilegal a través de la frontera con Egipto. La mayoría de ellos procedentes de Eritrea y Sudán.

Por otro lado, hay cerca de 20.000 trabajadores ilegales y casi 70.000 turistas con visas expiradas. Andar por Neve Sha’anan es ver como sus habitantes conviven con la incertidumbre.

Un paseo por este barrio puede no ser del gusto de todos pero aporta a los visitantes otro punto de vista sobre Israel. Sin mencionar la oportunidad de conocer culturas vibrantes, probar comidas nuevas y conocer gente verdaderamente interesante. Eso sí, hay que venir con hambre.