Hace diez años, el capitán Chelsey Sullenberger aterrizó de forma segura el Airbus 320 con 155 pasajeros y tripulantes en el río Hudson luego de que ambos motores fallaran debido a una bandada de pájaros. El dramático rescate se convirtió en la  exitosa película “Sully: Hazaña en el Hudson” protagonizada por Tom Hanks.

En agosto pasado, un avión privado tuvo una falla en el motor inducida por el suministro de combustible y se vio obligado a aterrizar en una carretera de Washington. En general, este tipo de accidentes son potencialmente mortales.

Un equipo de profesores y estudiantes del Instituto de Tecnología Technion de Israel  desarrolló y probó con éxito un software que monitorea la trayectoria de un avión para determinar si está perdiendo altitud y qué obstáculos físicos podrían estar en su camino.

Imagen cortesía del Technion

“Esto incluye simuladores de vuelo y la generación de la trayectoria óptima hacia la pista de aterrizaje más adecuada. Y todo a través de señales en una pantalla”, explicó el profesor Nahum Shimkin, decano de la Facultad de Ingeniería Eléctrica de Viterbi, que dirigió el grupo de investigación.

El equipo realizó un simulacro con un avión monomotor Cessna 172 de cuatro asientos. La prueba supuso una falla del motor al oeste del monte Tabor en la región de la Galilea y el software seleccionó la mejor pista de aterrizaje entre varias opciones.

“Dado que nuestro objetivo es ayudar a un piloto bajo un estrés inmenso, es imprescindible validar el algoritmo en el vuelo real”, explicaron desde el equipo.

La prueba validó el concepto en vuelo, como un algoritmo en tiempo real. “El algoritmo ya está listo para integrarse en las cabinas de otros aviones pequeños, así como en drones”, especificó Shimkin.

La investigación fue parcialmente patrocinada por el Ministerio de Defensa de Israel.​