¿Cuál es la receta para obtener de carne y lácteos sin vacas? ¿Y aditivos y salsas con menos azúcar y sal? ¿Y qué con productos frescos de larga duración y envoltorios de alimentos biodegradables?

El mundo, de rápido crecimiento y amenazado por el clima, está hambriento de ese tipo de recetas y para empezar hay que todo comenzó en la “cocina” (The Kitchen).

Este es el primer centro de tecnología alimentaria del mundo y fue lanzado en 2015 por el Grupo Strauss, uno de los productores de alimentos más grandes de Israel, como parte del Programa de incubadoras tecnológicas de la Autoridad de Innovación de Israel.

“No hay algo así en ningún otro lugar”, afirmó en 2016 Amir Zaidman, vicepresidente de desarrollo comercial de The Kitchen.
Hoy, la iniciativa tiene 19 compañías en cartera que preparan innovaciones para alimentar al mundo de manera más eficiente, sostenible y segura.

Sin embargo, The Kitchen ya no está solo porque se abren nuevos laboratorios e incubadoras de tecnología alimentaria -gubernamentales, corporativas y académicas- en todo el país, y el número de nuevas empresas de tecnología alimentaria aumentó a cerca de 400.

Nisan Zeevi, jefe de desarrollo empresarial de Margalit Startup City Galilee, dijo que la tecnología alimentaria -mejor conocida como tecnología agroalimentaria- combina dos de los mejores activos de Israel: “Nuestro conocimiento agrícola, que es una de las maravillas del mundo actual, y nuestro conocimiento tecnológico, algo que construimos en los últimos 40 a 50 años. Al juntarlos se obtienen avances a escala mundial”.

El éxito es contagioso

El Ministerio de Economía e Industria de Israel informó que la inversión en tecnología alimentaria casi se duplicó entre 2013 (161 millones de shekels/52 millones de dólares) y 2018 (310 millones de shekels/100 millones de dólares) gracias a aportes de multinacionales como Coca Cola, Mars, Tyson Foods, Nestlé, Danone, AB inBev, Starbucks, PepsiCo, McDonald’s, Heineken y Unilever, entre otros.

La firma de investigación IVC de Tel Aviv halló que en 2020 la tecnología alimentaria obtuvo 1.340 millones de shekels (432 millones de dólares) en inversiones, algo menos que sectores como la cibernética y fintech pero con rápido crecimiento.

Amir Zaidman, vicepresidente de desarrollo del centro de tecnología alimentaria The Kitchen. Foto: Tal Shahar

“Las historias de éxito atraen a más emprendedores a este campo”, dijo Zaidman, que del 8 al 11 de noviembre participa del Congreso de Biotecnología de Alimentos y del 21 al 24 de este mes en la primera feria comercial virtual de comida.
Para Zaidman, Israel es un país muy emprendedor y tanto los nuevos empresarios como los seriales siempre están pensando en “la próxima gran cosa” y ven que la tecnología alimentaria es un área de impacto en el medio ambiente y la salud.

“Quizás antes dudaban al ver el dinero que se destinaba a sectores como la cibernética pero hoy ven que pueden obtener una inversión de capital en tecnología alimentaria que puede cambiar las reglas del juego”, expresó Zaidman, que para 2022 predice importantes rondas de financiación para la tecnología alimentaria de Israel.

El directivo añadió que empresas emergentes como Aleph Farms (carne cultivada) aún  no tienen productos en el mercado pero que lo que desarrollan “es tan asombroso que reciben mucha atención”.
De hecho, Aleph Farms consiguió una reciente inversión de Leonardo DiCaprio, mientras que Ashton Kutcher invirtió fondos en MeaTech.

Avances a nivel global

Una de las compañías locales que ya incursionan en el mercado global es InnovoPro. Su proceso patentado transforma los garbanzos -la base nutritiva del hummus- en un concentrado de proteínas de sabor neutro para alimentos y bebidas.

Esa empresa tiene fábricas en Canadá y Alemania, y una nueva subsidiaria en Chicago, ya que acaba de lanzar una proteína vegetal texturizada (TVP) de garbanzo para hamburguesas, buñuelos y albóndigas de origen vegetal.
Migros, la cadena de supermercados y minoristas más grande de Suiza, ya usa el producto InnovoPro en un yogur sin lácteos.

“El hummus es un producto de Oriente Medio. Aquí se toma la tecnología y se combina con los conocimientos técnicos israelíes y ¡boom! Se obtiene una empresa de tecnología alimentaria de éxito”, explicó Zeevi.

Con la esperanza de crear éxitos similares, Margalit Startup City de Jerusalén inauguró en septiembre su sucursal en la Galilea.

A su vez, el campus de Kiryat Shmona contiene una aceleradora de tecnología alimentaria, un instituto, un parque ejecutivo y la incubadora Fresh Start con apoyo de corporaciones alimenticias como Tnuva y Tempo junto a Finistere Ventures y OurCrowd.

“Hace cinco años llegamos a la Galilea e hicimos un plan para transformar esta área en un centro de tecnología alimentaria y agrícola con la participación de municipios, proveedores de servicios, inversores, academias e institutos de investigación de toda la región. El gobierno dio un presupuesto de 500 millones de shekels”, dijo Zeevi.

Margalit Startup City Galilee atrajo oficinas satélite de Jerusalem Venture Partners, Cisco, Universidad de Tel Jai y el Instituto de Investigación Migal Galilee del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Además, la compañía DynaFresh fue fundada por expertos en postcosecha de Migal para optimizar la vida útil de los productos frescos. “Margalit Startup City es donde todo converge en un centro físico y se encuentra con el sector internacional y empresarial”, afirmó Zeevi.

A diferencia de la cibernética y el sector de fintech, una compañía de tecnología alimentaria no solo necesita científicos y técnicos capacitados, sino también trabajadores de fábrica, lo que hace que el sector sea un motor prometedor de igualdad de oportunidades de empleo para la periferia norte y sur de Israel.

Se esperan grandes inversiones

Yossi Halevy, vicepresidente de desarrollo de Millennium Food-Tech. Foto cortesía de Millennium

No solo los capitalistas de riesgo actuales invierten en tecnología alimentaria: Israel también cuenta con Millennium Food-Tech, una asociación de investigación y desarrollo que nació en junio de 2020 y cotiza en la Bolsa de Valores de Tel Aviv.

“No había ningún vehículo especializado en el país para la puesta en marcha de tecnología de alimentos post-semilla con tecnología probada que esperaba ser chequeada y comercializada. Así, construimos una opción dedicada a la tecnología alimentaria. Este es un sector que todavía está intacto”, le dijo Yossi Halevy, vicepresidente de desarrollo comercial de Millenium, a ISRAEL21c en Español.

En la cartera de Millennium están SavorEat (proteína alternativa), Tipa (envases biodegradables), TripleW (ácido láctico y productos reciclados de residuos de alimentos), Aleph Farms y Phytolon (colorantes naturales).

Hace cuatro años, cuando “el ecosistema estaba en pañales”, Halevy, un contador público que antes trabajaba en E&Y en Tel Aviv, se interesó en la creación de empresas de alimentación y agricultura. Así fue como aprovechó la oportunidad de unirse a su viejo amigo Chanan Schneider, ex director de Fresh Start, en Millennium Food-Tech.
“Trabajamos con Nestlé y otras importantes empresas alimentarias. Es una relación triangular: usamos su conocimiento para nuestras necesidades y ellos usan el nuestro para la inversión y pruebas de conceptos”, indicó Halevy, que ve el desarrollo de ingredientes como una de las capacidades más sólidas de Israel ya que maximiza los talentos multidisciplinarios bien afinados y bien conectados del país.

Para el especialista, Israel es único en muchos aspectos pero lo más significativo es que “todos conocen a todos y eso es muy útil en la tecnología alimentaria porque hay  muchas disciplinas que deben combinarse como la innovación, el espíritu empresarial, biotecnología, física, química, robótica, visión por computadora, inteligencia artificial y más. Así, es más fácil crear un equipo e intercambiar ideas y desarrollo”.

Las corporaciones en la tecnología alimentaria

La escena local de la tecnología alimentaria se expande como una masa de pan con levadura en muchos sectores, desde corporativos hasta académicos y sin fines de lucro, incluso con participación gubernamental.

International Flavors & Fragrances (IFF), una multinacional con sede en EEUU y operaciones en Migdal HaEmek en el norte de Israel, administra la incubadora FoodNxt en asociación con la Autoridad de Innovación de Israel.

IFF comparte su conocimiento sobre procesos y tecnologías de la industria, regulaciones internacionales y experiencia en ciencias alimentarias y ofrece financiación y ayuda a las nuevas empresas para crear planes de negocios, desarrollar estrategias de patentes y probar productos.

Rakefet Rosenblatt, tecnólogo de investigación y desarrollo y directora de aplicaciones de Salt of the Earth. Foto cortesía de Salt of the Earth

Salt of The Earth, una compañía global de Israel fundada en 1922, se asoció con la Universidad de Tel Jai para múltiples proyectos como probar ingredientes en el laboratorio analítico de casa de estudios.

Recientemente, sus estudiantes se enfrentaron al desafío de crear innovaciones que enfaticen la reducción de sodio y la mejora del sabor, y para ello fueron guiados por Rakefet Rosenblatt, tecnóloga y directora de aplicaciones de Salt of The Earth, que es graduada en ciencias de los alimentos en Tel Jai.

“Siempre pensamos en lo que podemos mejorar porque la sal es un producto conocido pero ¿cómo podemos ayudar a la industria a usarla de una manera más inteligente? Los estudiantes tienen grandes ideas y es bueno invertir en ellas”, le explicó Rosenblatt a ISRAEL21c en Español.

Estudiantes de Tel Jai con sus «Chick Chips». Foto cortesía de Universidad de Tel Jai

De ese modo, un grupo propuso un producto de sal mejorado con algas ricas en minerales, usando un proceso especial que neutraliza el fuerte sabor y color de las algas. Otro desarrolló un sabroso refrigerio vegano a base de harina de garbanzo y sal del mediterráneo Umami Bold.

En el sur de Israel, en la ciudad de Rahat en el Néguev, hay ya siete compañías importantes con presencia regional: SodaStream, Netafim y Dolav Plastic Products son algunas de ellas que se unieron a socios académicos y de capital de riesgo en InNegev para el desarrollo de tecnología alimentaria, agrícola, limpia e industria 4.0.

“Este es nuestro primer año de funcionamiento. En la actualidad creamos empresas de riesgo y usamos las capacidades de nuestros socios en el Néguev”, manifestó Amir Tzach, vicepresidente de Inversiones y Desarrollo Comercial de InNegev.

Entre las innovaciones en tecnología de alimentos que se están considerando en InNegev están los sensores de postcosecha (uno detecta bacterias y otro identifica de forma temprana la pudrición blanda en las papas para poder eliminar las malas antes de que se propague la podredumbre).

En lo que respecta al vibrante sector de las proteínas alternativas, InNegev busca empresas del que se dediquen a la producción de algas y puedan ayudar a las instalaciones locales de procesamiento de carne a convertir el espacio para la producción de proteínas alternativas.

La junta directiva y el equipo de InNegev:  Arriba a la izquierda, Yuval Lazi, Dror Karavani, Lilach Shushan, Zeev Miller, Dror Green, Ophir Golan y Noa Isralowitz; abajo a la izquierda, Assaf Yerushalmi, Kobi Liberman, Udi Arev y Amir Tzach. Foto: Anat Levi Tzvi

Tecnología alimentaria académica y sin fines de lucro

Volviendo al norte, en septiembre fue creado el Centro de Innovación Carasso FoodTech en el Instituto de Tecnología Technion-Israel en Haifa.
El nuevo espació contendrá una unidad de investigación y desarrollo para la producción industrial, un centro de startups, un laboratorio de envasado, una cocina industrial, unidades de degustación y evaluación, y un área educativa para visitantes.

La profesora Marcelle Machluf, decana de la Facultad de Biotecnología e Ingeniería de Alimentos del Technion, consideró que la pandemia COVID-19 “no hizo más que enfatizar en la importancia de los alimentos y la biotecnología para mantener nuestra existencia y enfrentar los desafíos existenciales futuros. Y para abordar los múltiples desafíos en esta industria, incluido el acceso a alimentos saludables y asequibles y tratamientos médicos innovadores, se necesita una infraestructura avanzada que permita la integración de nuevas herramientas científicas y de ingeniería”.

Yoel Carasso, presidente de Carasso Motors, y la profesora Marcelle Machluf, decana de la Facultad de Biotecnología e Ingeniería de Alimentos del Technion. Foto: Rami Sheloush/Oficina del portavoz de Technion

En Tel Aviv, la ONG Start-Up Nation Central unió fuerzas con la red global de emprendedores TiE para promover la comida y agricultura de Israel y la India.
La integración alberga soluciones tecnológicas para nuevos alimentos, almacenamiento postcosecha, proteínas alternativas, seguridad alimentaria y tecnología de envases.

Las nuevas empresas locales escogidas hasta ahora para el programa de tutoría incluyen a la compañía de proteínas de saltamontes Hargol, el fabricante de cocina automatizada Kitchen Robotics, el controlador robótico basado en visión Deep Learning, y la productora de la solución de control de humedad de almacenamiento UmiGo.

Combatir la escasez de alimentos

Avi Hasson, director ejecutivo de Start-Up Nation Central, señaló que los agricultores enfrentan condiciones climáticas cada vez más duras, nuevos y viejos contaminantes ambientales y el agotamiento del suelo.

Avi Hasson, director ejecutivo de Start-Up Nation Central. Foto: Vered Farkash

Junto al crecimiento poblacional y el aumento de la demanda de productos, estos desafíos incrementan la preocupación mundial por la seguridad alimentaria. “Las tecnologías que tienen un potencial de mejorar el rendimiento de los cultivos o transformar, conservar y adaptar los alimentos con valores funcionales y nutricionales mejorados garantizarán un suministro estable de alimentos en el futuro”, indicó Hasson.

Por su parte, Zaidman (The Kitchen) vaticinó que a medida que el sector madure habrá una mayor segmentación: “Un ejemplo es Aleph Farms, que empezó a trabajar en carne cultivada antes de que existiera una tecnología. De ese modo, gran parte de la innovación que veremos en los próximos dos o tres años será mucho más especializada en ciertos aspectos que apoyan a esta industria”.

Además, el especialista señaló que, en términos de tendencias globales, las proteínas alternativas continuarán siendo una fuerte tendencia porque “solo estamos rascando la superficie del interés del consumidor. Hay mucho potencial en los productos lácteos alternativos, mariscos y huevos”.

Aviv Oren, director de compromiso empresarial e innovación del ala local del instituto Good Food, afirmó que Israel alberga a cerca de cien nuevas compañías y 28 laboratorios de investigación de proteínas alternativas en instituciones académicas.
“Israel ocupa hoy el segundo lugar en el mundo detrás de EEUU en el número total de empresas de fermentación y carne cultivada”, señaló.

A su turno, Nir Goldstein, director gerente de GFI Israel, reveló que el papel de Israel es “potencialmente monumental”. “Con el apoyo del gobierno en esta industria, el país, que hoy exporta solo el cinco por ciento de los alimentos que produce, podría convertirse en un proveedor mundial de materias primas y tecnologías de producción avanzadas para proteínas alternativas”, expresó.

Temas: tecnología, tecnología alimentaria, crisis climática, cambio climático, Aleph Farms, MeaTech, Hargol, The Kitchen, Margalit Startup City, Fresh Start, InNegev, Deep Learning Robotics, Salt of the Earth, InnovoPro, Good Food Institute