Para muchos Janucá es la fiesta favorita en el calendario judío y con razón: una forma principal de celebrar consiste en comer cada día montañas de alimentos deliciosamente fritos así como dar y recibir muchos regalos e intercambiar toneladas de monedas de chocolate.

Este año, ISRAEL21c en Español presenta su propia guía no oficial para celebrar Janucá. Aprovecha las sugerencias para pasar la fiesta en grande.

La regla fundamental es que no existen “demasiados latkes”.

  1. No conformarse con velas de cualquier color

En muchos hogares, la instalación de todas las janukiot (candelabros de Janucá) antes de la ceremonia de encendido de velas se delega a un miembro de la familia. Asegúrate de ser tú para poder capturar los mejores colores de velas para tu propia janukiá (obviamente, rojo y amarillo) y dejar a tus hermanos menores u otros miembros menores de la familia los aburridos blancos y azules.

  1. Fingir saber toda la letra de Maoz Tzur

Cantar Maoz Tzur a los gritos es uno de los sellos distintivos de esta fiesta pero la fricción siempre surge cuando un miembro de la familia insiste en leer todos sus -muchos- versos, al margen de si todos los demás realmente saben todas las palabras. Si esto sucediera, simplemente sonríe y finge hasta lograrlo. Si lo haces con suficiente confianza, nadie se dará cuenta de que solo estarás repitiendo los dos primeros versículos. Lo decimos por experiencia.

  1. Cantar con la familia

Para muchas familias israelíes Janucá es vista como una maravillosa oportunidad para volver a cantar todas las canciones y bailes aprendidos en el jardín de infantes y que desde entonces han sido olvidados. En lugar de hacer una mueca cuando tu madre comienza a pisar los sonidos de Banu Joshej Legaresh, asiente con simpatía y empuja al nieto más cercano en su dirección. Se lo pasarán en grande y tú puedes ir corriendo a la cocina con la excusa de que los latkes necesitan voltearse.

  1. No existen demasiados latkes


Si ya hablamos de latkes, llegamos aquí a la regla más cardinal de esta guía: no existen demasiados latkes. Y por latkes, nos referimos a los de papa, llamados “levivot” en hebreo. Fritos en abundante aceite y acompañados de crema agria y puré de manzana. Es absolutamente bíblico. Por cierto, esto no quiere decir que rechacemos los buñuelos de calabacín o maíz, pero en realidad no son competencia.

  1. Las perinolas no son tan divertidas

Sin duda, el dreidel (perinola en español, sevivon en hebreo) es un símbolo importante de la festividad pero para ser honesta no es tan divertida como pronto lo demuestran una o dos vueltas rápidas. El consejo es que simplemente ni te molestes. Deja de lado el entusiasmo y en lugar de eso consigue que los niños pongan la mesa. Confía, lo disfrutarán más.

  1. Nunca te ofrezcas como voluntario para recoger las sufganiot

A menos que disfrutes de pasar horas en fila de la panadería o que tu familia y amigos se burlen de tu gusto por las sufganiot, asegúrate de no ofrecerte nunca como voluntario para recogerlas en Janucá. No hay nada peor que hacer todo el gasto y esfuerzo de elegir una caja aparentemente fabulosa solo para que una persona se queje de que olvidó comprar las de chocolate u otra anuncie que su favorita es una de mermelada pasada de moda.

  1. Asegúrate de sólo dejar una vela encendida

A primera vista, encender velas parece una tarea relativamente fácil: no es necesario preparar una comida de tres platos, el postre está resuelto y todo el asunto se puede resolver en forma de buffet. Pero terminarás pensando de manera muy diferente cuando te encuentres saliendo temprano del trabajo para recoger las sufganiot (¿qué te dijimos?), rallar y freír montañas de tubérculos (hablaremos de eso más adelante) y darte cuenta de que tus cortinas casi se incendian porque alguien insiste en ser tradicional y colocar la janukiá en el alféizar de la ventana. Así, con organizar una noche de cada ocho suena suficiente, ¿verdad?

  1. Abre TODAS sus ventanas al freír

Sí, Janucá se lleva a cabo en diciembre y hace frío pero si no abres todas las ventanas de tu casa mientras fríes tus latkes (y si te sientes confiado también tus sufganiot), encontrarás que tu cocina, el salón y los dormitorios apestarán a aceite durante días. No te preocupe por la temperatura: todo estará agradable y sudoroso por el esfuerzo mientras que los demás pueden ponerse un suéter.

  1. El gran debate: ¿ocho pequeños regalos o uno grande?

En Janucá hay que tomar una decisión muy crítica: ¿preferiríamos recibir ocho pequeños obsequios entregados uno a la vez o uno grande para desenvolverlo con una gran ceremonia? Esto debe decidirse y anunciarse con mucha anticipación, no solo para permitir que nuestros familiares realicen las compras necesarias, sino también para garantizar que todos estén en sintonía. No hay nada peor que recibir una baratija cuando esperabas algo un poquito más grande, o un niño llorando decepcionado para arruinar la felicidad de esta fiesta.

¡Feliz Janucá!