Cada año se desechan más de 250 millones de filtros de diálisis en todo el mundo después de un solo uso.

¿Qué pasaría si a esos filtros, que depuran la sangre de toxinas en pacientes renales, pudiera dárseles un nuevo uso? ¿Podría un filtro de uso médico usado para eliminar incluso la más mínima partícula indeseable de la sangre humana servir también para, por ejemplo, purificar agua? Esas fueron preguntas que se hizo hace unos años el profesor Yoram Lass, de la Facultada de Medicina de la Universidad de Tel Aviv.

Lass, cuya especialidad es hemodinámica, o sea, la dinámica del flujo sanguíneo, obtuvo una patente para la purificación del agua con esos filtros. No sólo la calidad superaría los sistemas de purificación industrial existentes, sino que el costo de recogida y entrega de la materia prima —los millones de filtros desechados que se acumulan en vertederos— sería prácticamente gratis.

Lass es médico, no hombre de negocios. Pero el empresario israelí Mino Negrin tenía cierto conocimiento sobre agua. En 2010, vendió Nirosoft, la compañía que creó con su padre para construir sistemas para ablandar y desalinizar el agua, a RWL Water Group.

La venta fue suficientemente lucrativa como para que, a los 48 años, Negrin de dedicara exclusivamente a estudiar filosofía y pensamiento judío en la Universidad Hebrea, con lo que iniciaría una larga y placentera jubilación. Pero no duró mucho.

Un día Lass lo llamó para que viera la patente.

“Fue genial”, dijo Negrin. “La simplicidad me llamó la atención de inmediato. Podría filtrar todos los contaminantes microbiológicos: virus, bacterias y hongos”.

Y, lo mejor, el costo era menos de un dólar por filtro de diálisis.

Llegaron a un acuerdo: Lass vendió la patente y Negrin creó una nueva compañía, NUFiltration, para construir las máquinas y los sistemas para recolectar, esterilizar y distribuir los filtros.

Tres años más tarde, los filtros de Negrin han llegado al mercado.

Agua potable y piscinas

El campo más innovador es la purificación del agua en áreas rurales de difícil acceso en países en vías de desarrollo. NUFiltration conecta múltiples filtros a una máquina portátil que cuesta menos de 1.000 dólares y que puede manejarse con una manivela.

La máquina recibe agua de una fuente contaminada, como un río, por ejemplo, y es capaz de purificar hasta 500 l por hora, “suficiente para abastecer las necesidades diarias de agua de 300 ó 400 personas que antes no tenían acceso”, dijo Negrin.

Los filtros sólo necesitan ser reemplazados en unos años y NUFiltration ofrece una garantía de tres años. Se usan actualmente en Colombia, Perú, Islas Fiji, Camboya, Vietnam, Etiopía Ecuador, Ghana, Kenia, Tanzania y Nigeria.

Un segundo uso es en piscinas.

“La técnica de tratamiento de agua usada en la mayoría de las piscinas es muy primitiva”, dijo Negrin. “No hay forma de hacer frente a la contaminación microbiológica, por lo que se añaden grandes cantidades de de cloro al agua. Sólo se necesita una pequeña cantidad de cloro. Nadar, pues, es mucho más agradable”.

Agregó: “Con nuestras membranas, lo que vuelve a la piscina es agua completamente desinfectada.”

NUFiltration también trabaja en la recuperación de aguas residuales de plantas de tratamiento para el riego en cultivos, parques públicos y jardines. “Es necesario eliminar cualquier rastro de patógenos y parásitos del agua o de lo contrario puede contaminarse todo un invernadero”, dijo Negrin.

Aunque la patente original de Lass cubre la conversión de un filtro de sangre para su uso con el agua, ya existía un sistema para limpiar y reciclar los filtros dentro de una máquina de diálisis renal. Sin embargo, rara vez se usa, porque el filtro sólo puede volverse a usar en el mismo paciente. Es muy engorroso para la mayoría de los centros de diálisis, así que simplemente tiran los filtros a la basura.

A pesar de los millones desechados en todo el mundo, NUFiltration está trabajando por ahora con el millón que hay en Israel, comenzado con los recolectados en el Centro Médico de la Galilea Occidental, en Nahariya.

Crecer lentamente es la estrategia correcta, dijo Negrin. “El mercado del agua no es como el de la alta tecnología”, agregó. “Requiere tiempo. La gente es reacia a poner un práctica nueva tecnología en este campo. Si algo sale mal, puede ser letal”.

Pero eso no significa que Negrin no esté buscando donde su uso es seguro, especialmente donde hay vidas en riesgo. Después de un terremoto en Ecuador, en mayo de 2016, la organización no gubernamental IsraAID, una entidad de ayuda humanitaria en desastres, llevó los sistemas de NUFiltration a zonas afectadas. Y el primer sistema de NUFiltration sobre el terreno se probó en Ghana como parte de un proyecto puramente humanitario.

La compañía, con sede en Cesarea, cerca de la casa de Negrin, tiene 11 empleados y es totalmente financiada por él.

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