«Si compras tacones, caminas sobre los talones». Esta es una las frases que definen al diseñador de zapatos israelí Kobi Levi.

El hombre sabe de lo que habla. Sí, este emprendedor de Tel Aviv es el cerebro detrás de algunos de los zapatos de tacón más fabulosos que se hayan visto.

Su trabajo es marca registrada. Cuando Levi se refiere a “tacones”, realmente habla de la utilización de este elemento en su máxima expresión: los tacones de los zapatos femeninos de Levi son largos, finos e imponentes.

Los diseños originales hechos a mano resaltan por su osadía ya que Levi hizo zapatos que se asemejan a, por ejemplo, un gato en pleno estiramiento, una playa (con una mini palmera incluida) o con una goma de mascar pegada.

El diseñador de zapatos Kobi Levi con una de sus creaciones. Foto: Anna Wachspress

«Siempre me han encantado los zapatos por razones poco claras», explicó el diseñador acerca de su pasión de toda la vida, que aprendió a profesionalizar en el departamento de joyas y accesorios de la universidad Bezalel de Jerusalén.

Cuando inició sus estudios, se dio cuenta de que necesitaba especializarse más en los aspectos técnicos del oficio para hacer realidad los diseños de sus sueños. “Tuve que recurrir a lo que ahora parece ser una sorprendente fuente de información: los zapateros ortopédicos. Estos profesionales hacen un trabajo realmente increíble. Aprendí mucho de ellos y lo apliqué en varios proyectos», explicó Levi.

Zapatos con forma de plátano pelado de Kobi Levi. Foto: Anna Wachspress

Tras graduarse, el joven talento comenzó a trabajar para marcas comerciales de ropa aunque en ningún momento abandonó sus creaciones privadas. «Esos zapatos no se los mostré nunca a nadie. Los hice solo porque quería», reconoció.

Todo cambió cuando envió algunas fotos a una página web dedicada al calzado mientras en simultáneo comenzaba un blog sobre su trabajo.

«Cerca de tres meses después, empecé a recibir un ‘tsunami’ de correos electrónicos con millones consultas sobre entregas, tallas, precios y todas las cuestiones que antes no había considerado al diseñar sólo para mí, explicó Levi cuando le preguntamos por el inicio de su éxito comercial.

 

Kobi Levi ama los tacones altos. Foto: Anna Wachspress

 Finalmente, en 2010 abrió su propio estudio y empezó a vender sus creaciones, que pronto fueron utilizadas por celebridades como Lady Gaga, reseñadas en la CNN y destacadas en exhibiciones internacionales.

Dos años después abrió una exitosa tienda en línea y los reconocimientos siguieron. La actriz Whoopi Goldberg se convirtió en una fanática de sus diseños y Disney lo buscó para hacer una colaboración muy especial: crear tres estilos de zapatos basados ​​en las estrellas de la compañía como “Blancanieves”, “Maléfica” y “La Sirenita”.

Kobi Levi frente al tablero de diseño. Foto: Anna Wachspress

Otra fan reciente es la ganadora israelí de Eurovisión, Netta Barzilai, que usó zapatos diseñados por Levi en algunas de sus presentaciones más memorables.

Una de las razones por las que sus creaciones son tan imaginativas es que, originalmente, no estaban pensadas para ser comercializadas. «Todo comenzó como arte. No imaginaba mis zapatos puestos en nadie en particular», reconoció.

Sala de exhibición de los zapatos de Kobi Levi. Foto: Anna Wachspress

La inspiración, señaló Levi, puede venir de cualquier lado: «De la vida que nos rodea, la moda, pueden ser personas, lugares, arquitectura… es como el arte pop. Yo presento cosas que tenemos cerca pero las muestro diferentes, con mucho más glamour y diversión «, aseguró.

Tacones de Kobi Levi inspirados en animales. Foto: Anna Wachspress

A Levi le resulta difícil escoger un diseño favorito. «Siempre es una pregunta complicada. Es como si te preguntaran a qué hijo quieres más”, dijo. Pero reconoció que una de sus debilidades es un diseño llamado Miao: «Está inspirado en un gato aunque todos piensan que es un perro», explicó el diseñador y empresario.

En cuanto a su propia colección de zapatos, Levi es un hombre más que modesto. Al preguntarle cuántos pares posee, sonrió. «¿Yo? Soy un joven. No tengo nada. No llega a la docena de pares», finalizó.

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